Desayunamos en el albergue y tempranito nos ponemos en marcha, eso sí, algo más tarde que los peregrinos que madrugan más que nosotros -los bicigrinos- ya que suelen salir como muy tarde a las 7:30 a excepción de la gran cantidad de ciudadanos coreanos haciendo su 산티아고의 길 (Camino de Santiago en su lengua según Google), muchos de ellos parten en plena oscuridad, incluso les hemos observado saliendo sobre las 4:30 y rápidamente nos dimos cuenta del porqué: para ser los primeros en llegar al próximo final de la etapa y tener siempre lugar en el mejor de los albergues posibles, eso sí, con un costo a pagar: en cuanto llegan se van a dormir, mientras que a los demás peregrinos los sueles ver pasear tras la ducha reparadora correspondiente en el destino de turno.
En fin, tras este rollo, volvemos a la etapa del día, a los pocos quilómetros de dejar a la hermosa capital de Navarra, el martes 9 de mayo de 2023, nos encontramos con este precioso sendero.
Y poco después llega mi primer percance: comenzaba a sentir calor y me quité el chubasquero, lo coloqué entre el petate y las cuerdas elásticas que lo sujetaban a la parrilla y, en algún momento, se escurrió y una de las mangas se enganchó a la pinza del freno del disco trasero. Aquí pude comprobar la camaradería que existe en el Camino de Santiago, varios peregrinos se pararon a intentar ayudarme, uno tirando, otro sacando una navaja para recortar la manga al no poder quitarla... finalmente llamé a Pablo, él iba más adelante y regresó a ayudarme, tras desmontar la rueda trasera se pudo liberar el trozo de tela que se puede observar a continuación.

Subía la temperatura, bajaban las reservas de líquidos y necesitábamos comprar fruta así que paramos en un pequeño comercio, que por cierto era un establecimiento -como muchos otros que veríamos más adelante- que vivía casi exclusivamente de los peregrinos ya que el pueblo era realmente pequeño, le preguntamos a su propietaria cómo lo habían pasado durante la pandemia al no haber peregrinos y nos contestó que si no fuera por las ayudas públicas lo hubieran pasado realmente mal durante la pandemia... Compramos unos dulces y también unos plátanos y continuamos, poco a poco nos acercábamos al mayor punto de interés de la jornada a través de unos hermosos paisajes, no sin antes comprobar que durante el Camino no hay mayor riqueza que tener lo más simple: agua, alimentos, papel, hasta las bolsas de la compra que habitualmente tiramos sin más en la basura ya que te pueden ser de gran ayuda para diversos fines en el día a día.
En la siguiente foto se puede apreciar que atrás ha quedado Pamplona.
Llegamos al Alto del Perdón a 770 m de altitud, es un mirador natural con unas vistas magníficas (si las condiciones de visibilidad lo permiten se puede observar a Pamplona que está a más de 13 km), donde el Monumento al Peregrino con sus esculturas a tamaño natural, el viento y el sobrevuelo de los buitres fueron los protagonistas. El tramo final del ascenso, revirado y estrecho, en bicicleta y con las alforjas -o petate- tiene su punto de dificultad, traducido: pie a tierra y a empujar, una pena ya que me faltaba muy pero muy poquito, excepto Pablo que está más fuerte que un roble y no se bajó de su bici.
Pablo reponiendo energías; cada uno "sufre" las sensaciones del calor/frío a su manera: él abrigado y yo con maillot de manga corta.
Desde aquí sólo quedan 699 km hasta Santiago de Compostela.
Antes de comenzar la bajada desde el Alto del Perdón a unos pocos metros hay un Memorial por las 92 víctimas asesinadas durante la dictadura franquista en el lugar, según se puede leer "En Navarra no hubo frente de guerra, por lo que fueron ejecutadas sin
juicio, arrebatadas de sus casas por la fuerza y enterradas en fosas en
esta sierra..." Más información en: https://www.eitb.eus/es/
Tras
descansar un poco, observar las magníficas vistas, sacarnos fotos y
reponer energías, comenzamos el descenso, el cual requiere de mucha atención ante la
inmensa cantidad de piedras sueltas, parece un auténtico mar de piedras, de hecho en algunos tramos sólo
está despejado el diminuto espacio suficiente para las pisadas de los
peregrinos, por suerte, la mayoría al vernos gentilmente se apartan, es
decir, tienen que ir hacia las piedras sueltas (con el riesgo potencial de pisar
mal y sufrir un esguince lo cual en el Camino es un desastre), tras nuestro paso vuelven sobre el estrecho
pasillo.
Antes de comenzar el Camino de Santiago en bici, había leído acerca de un pequeño desvío que valía mucho la pena hacerlo, éste se aprecia en el mapa que está al final de esta entrada, era el que conduce hasta la Ermita de Santa María de Eunate desde Muruzábal, es de poco más de 2 km, se trata de una curiosa construcción octogonal del siglo XII -que ya de por sí la hace diferente- pero que además está rodeada por una galería porticada con 33 arcos.
Al salir de la ermita intentamos ir por un sendero de gravilla que está señalizado en el entorno del templo, pero que en cuanto lo transitamos nos entraron las dudas, no era el que tenía descargado en el ciclocomputador, tampoco lo veíamos muy claro en nuestros respectivos móviles, así que retornamos a la senda anterior y continuamos al siguiente destino de la etapa de hoy: Puente la Reina.
Más tarde llegamos a Puente la Reina y entramos a la iglesia de Santiago.
Había que reponer energías y que mejor que con el Menú del Peregrino tras el esfuerzo del Camino, también hubo que brindar por lo recorrido, las vivencias y especialmente por lo que quedaba por recorrer, sí, son varios brindis y por eso la botella de vino estaba más vacía que la de agua. 😂 ¿Agua, había agua? Los primeros platos fueron Menestra a la Navarra (Álvaro creo), Pisto con huevo (Pablo, creo) y estoy seguro que yo pedí las Alubias rojas de Puente la Reina.
Puente la Reina sobre el omnipresente río Arga, románico del siglo XI.
Foto tomada por Álvaro, Pablo a tu izquierda y yo a tu derecha.
A 7,8 km de Puente la Reina nos encontramos con Cirauqui.
Foto realizada por Álvaro.
En las afueras de Cirauqui nos encontramos con una "calzada y un puente romano", no lo son y os invito a ver este vídeo al respecto.
El puente sobre el río Salado es de un solo arco, tiene 8 metros de largo por 2,5 de ancho, se pueden observar dos tonos de piedras diferentes debido a la intervención en 1702 al elevar los tímpanos, durante dicha intervención se ha puesto en duda que el puente original fuera obra de los ingenieros romanos.
A media tarde llegamos a Estella (Lizarra en euskera), nuestro final de etapa ya no muy sobrados de energías; para colmo, el albergue municipal estaba completo, bueno, en realidad quedaban 2 plazas y nosotros éramos 3, el chico que estaba en la recepción nos hizo el favor y contactó con el Albergue Parroquial de San Miguel, afortunadamente estaba muy cerca (había que cruzar el río Ega y subir menos de medio quilómetro), aunque también estaba casi lleno, que nos apuráramos, llegamos, nos acreditamos y fuimos directo a las duchas.
Foto del río Ega a su paso por Estella, vierte sus aguas en el río Ebro.
Más
tarde y de forma espontánea se organizó una cena comunal en la que los
peregrinos (y bicigrinos, claro está) nos divertimos mucho junto al hospitalero (voluntario)
encargado del albergue. Dicha cena comunal estaba conformada por gente de diversos países y edades, nos lo pasamos genial y cada uno aportó lo que tenía, lo que faltaba se fue a comprar y cada uno pagó su parte correspondiente, aquí vivimos 100% el espíritu de camaradería de El Camino de Santiago, la primera foto fue realizada por Pablo:

Esos carbohidratos nos vendrán genial para mañana...
El hospitalero (el que está a la izquierda contra la pared con camiseta azul oscura), es un fenómeno, nos contó muchas anécdotas, unas cuantas muy divertidas. Él pasa una quincena al año en una red de albergues parroquiales dispuestos a lo largo del Camino de Santiago.
Por cierto, al comenzar esta entrada escribí acerca de algunos peregrinos coreanos y su costumbre de salir muy temprano, recuerdo que en este pequeño albergue había uno, le preguntó al hospitalero donde dejaría la llave ya que quería salir a las 4:30 y el responsable le dijo que abriría a las 6:00, el oriental que no, que quería irse mucho más temprano, el hospitalero que de ninguna manera le dejaría la llave... Total, cuando estábamos desayunando nos comentó que cuando bajó a abrir la puerta el coreano estaba allí sentado y en cuanto la abrió "salió como alma en pena sin despedirse".
En primer plano está Álvaro "chupando cámara", enseguida seguiría charlando animadamente junto al otro peregrino.
Ruta de 51,63 km en un tiempo efectivo de 5:35:49 y
con un desnivel de 477 m con el siguiente desgloce:
Ascenso total: 983 m - Descenso total: 953 m - Altura mínima 334 m - Altura máxima 772 m con una temperatura mínima de 11 ºC, una máxima de 25 ºC y una media de 17 ºC.
Los sellos en la Credencial del Peregrino de la etapa de hoy han sido el de la iglesia de San Andrés en Zariquiegui y el muy bonito de la Ermita de Santa María de Eunate.